Excusas para NO emprender – Primera Parte

Hola amigos de Fundar, en este artículo vamos a tratar las excusas más frecuentes de aquellas personas que no se animan a cumplir sus sueños y metas, postergándolos indefinidamente.

Un dato para comenzar: El 95% de las personas que tienen planes para iniciar un emprendimiento no se animan a dar el primer paso, y sus excusas resuenan de forma común: “no tengo tiempo”, “no tengo dinero”.

Si lo analizamos desde un punto de vista 100% racional, emprender de por sí supone un riesgo muy grande, y la situación se pone aún más difícil para aquellas personas que dependen hoy de su empleo, y su sueldo no es muy alto y encima tienen bajo su responsabilidad a otras personas.
En ese sentido, pensar en iniciar un negocio cuando nuestros recursos financieros son limitados y responsabilidades consumen todo nuestro tiempo, resulta ser una decisión poco madura y loca; y si además le agregamos que nuestro entorno, padres, hermanos, amigos, pareja nos “regalan” frases como: “estás loco”, “Cómo vas a dejar tu trabajo si ahí estás seguro”, definitivamente deja de ser una opción emprender. Sin embargo, en este artículo abordaremos ambas excusas con el objetivo de presentar algunas reflexiones que ayuden a los emprendedores a dar el siguiente paso en su camino.

Primera Excusa: El tiempo.

Los seres humanos creemos que en el futuro tendremos más tiempo del que tenemos ahora, por eso postergamos nuestros sueños, proyectos y metas para ese “algún día” en el que los planetas estarán alineados y por fin podremos empezar a hacer lo que realmente queremos. Pero, lo paradójico del caso, es que cada día tenemos menos tiempo, y esto se debe a dos razones puntuales:

  • La primera, si miras un poco hacia atrás en tu vida, podrás ver que con el pasar de los años tus responsabilidades han aumentado. Casi siempre, nos sumergimos en estilos de vida que nos esclavizan y que nos van atrapando en un círculo vicioso en el que nunca tenemos tiempo para nada. ¿Ejemplo?: trabajamos 12 horas por día, 2 horas para ir y volver a casa, 6 horas como mínimo para dormir, 1 hora para comer, 1 hora para asearnos; en conclusión, de tiempo libre nos quedan 2 horas por día. Lo urgente se antepone a lo importante. Seguramente, hace 5 años tenías menos compromisos que ahora.
  • La segunda razón es: que cada día que pasa es un día menos de vida. Hace 5 años tenías 5 años más de vida que ahora. Parece obvio, pero la gran mayoría de las personas deja pasar sus días sin percatarse del gran valor que tiene cada uno de ellos.

El punto al que quiero llegar es que si hoy no tenés tiempo para hacer lo que realmente querés hacer, en un futuro vas a tener menos tiempo; ¿qué significa esto?, que muy probablemente, jamás vas a empezar a trabajar por tus sueños. El mundo está lleno de los que miran hacia atrás con frustración porque se quedaron esperando el momento “perfecto” para emprender, pero solo pasaron sus días mientras sus deudas y compromisos seguían incrementándose. Es cuestión de prioridades. Si tus sueños y objetivos no son tu prioridad, jamás tendrás tiempo para ellos.

Un Proverbio Chino dice: “El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es ahora”.

La clave es dedicar tu tiempo en el que tienes más energía y eres más productivo, a las cosas que son realmente importantes para ti. Quizás deberás hacer un plan, resignar ingresos, y así tener más tiempo que te permita crear.

Te propongo un ejercicio: revisá cuáles son tus prioridades en este momento de tu vida, ¿a qué actividades le estás dedicando la mayor parte de tu tiempo? ¿Qué tiempo libre tenés, y a quién o qué se lo dedicas? ¿Qué actividades forman parte de ese 20% de tiempo que más resultados y beneficios aportan a tu vida? ¿Qué actividades del día a día sólo consumen tu tiempo y energía y no te dejan resultados ni beneficios significativos?
Después de tener claro cómo estás invirtiendo tu tiempo, podrás reorganizar tus prioridades y comenzar a trabajar por tus metas.

El próximo miércoles compartiremos la segunda parte de este artículo: la segunda excusa por la que no se emprende: falta de dinero. Que tengan un feliz día!!!

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